LO MANDAN A COMPRAR LIBROS CON LISTA
Este mediodía, la señora Rubiela Sanín, de 71 años, envió a su esposo Rodolfo Hoyos, de 74, a la Fiesta del Libro y la Cultura, que se desarrolla en el Jardín Botánico, para que le comprara tres publicaciones. “Son unos libros que me recomendó la esposa de mi médico de confianza”, declaró Rubiela, quien escribió en unas hojitas amarillas de papel mantequilla los tres títulos con su respectivo autor y precio. “Valen sesenta mil pesos pero lo mandé con setenta y cinco mil por si las moscas”, agregó la señora. A-Pin observó que Hoyos recorrió el Orquideorama preguntando por los libros, sin embargo hasta el cierre de esta edición no los había encontrado. “Es que no me dijo en qué librerías”, afirmó el jubilado, sosteniendo en su mano los tres papelitos delgados con la letra de su esposa: “Primero Yo, de Ibsen Ochoa”, “Alzhaimer, de Catalina Rodríguez” y “Anti envejecimiento con nutrición orto molecular, de Felipe Hernández y otros”. Tras media hora más de búsqueda infructuosa, Hoyos decidió acudir a un organizador logístico del evento para encontrar los libros. (Informó A-Pin)
SE SALVA DE MORIR POR DESPEDIRSE DE PICO
Anoche, Mauricio Miranda se salvó de ser atropellado por un taxi porque decidió despedirse de beso en la mejilla de la señorita Alba Gómez, a quien había conocido el día anterior. Miranda, encargado de un stand de literatura infantil en la Fiesta del Libro, le contó a este diario que al subir a la plataforma del Metro se topó con su vecina de un stand de objetos curiosos: “Ni siquiera me le sabía el nombre, pero nos fuimos conversando todo el camino”. Según relató, ambos iban para la estación Exposiciones, pero luego continuaban en direcciones distintas. El hombre, de 43 años, contó que al salir de la estación sólo iba a darle la mano para despedirse pero cambió de opinión en el último segundo: “Como es tan extrovertida pensé, ‘ah, démosle pico en la mejilla’, se lo dí, y apenas puse un pie en la calle ¡juaz!, pasó un taxi a toda mierda!”. Miranda argumenta que el tiempo que tardó en acercar su cara a la de ella fue suficiente para que el carro avanzara un poco, y que por eso está vivo hoy. “Si quiera le dio por esas: me hubiera dañado la ida para la casa”, declaró Alba entre risas. (Informó A-Pin)
OCULTA BUÑUELO PARA ESCUCHAR CHARLA
Ayer en la tarde, el profesor de sociales Aurelio Jaramillo, de 43 años, ocultó un buñuelo mientras le prestaba atención a los encargados del stand del Comité de Cuenteros, en la Fiesta del Libro y la Cultura. “Compramos unos buñuelitos de cien antes de entrar al Jardín para írnoslos comiendo”, declaró Jaramillo una vez fue abordado por este diario. “Me daba pena comer mientras escuchaba a los muchachos”, agregó luego el docente, quien fue visto por varios testigos sosteniendo el buñuelo con la mano izquierda detrás de la espalda. De acuerdo con Yovanny Torres, cuando le estaba contando a Jaramillo sobre la revista de cuentería “Contante y Soñante”, “la mejor de Latinoamérica, porque es la única”, notó que sólo tenía una mano a la vista. “Pero no me dí cuenta de lo del buñuelo, a mí no me hubiese chocado… más bien le hubiera dicho: ‘no se lo coma seco, acompáñelo con un cuento”, aseguró. Tras recibir la invitación para asistir a las funciones de cuento programadas para la tarde, Jaramillo abandonó el stand y terminó de comerse el buñuelo mientras caminaba por el Orquideorama. (Informó http://agenciapinocho.com)
SE ENCUENTRA CON DOS EX NOVIOS EL MISMO DÍA
Ayer, la administradora Camila Puerta se encontró con dos ex novios y sus respectivas parejas. La incómoda situación se registró en el Jardín Botánico, donde Camila atiende uno de los stands de la Fiesta del Libro y la Cultura, y a donde, según testimonio de los involucrados, habían asistido con el ánimo de “dar una vuelta” y “de pronto comprar un libro”. Camila asegura que “lo peor de todo” fue que ayer tuvo mucho trabajo: “Y justo cuando me vieron yo estaba toda despeinada”, afirmó. Duván Casas, un testigo, declaró: “Cayeron uno detrás del otro, uno como a las tres de la tarde y el otro a la media hora”. A-Pin habló con César, uno de los ex novios, quien dijo: “No tenía ni idea de que ella estaba en el evento”, y agregó: “De haber sabido no habría venido acompañado para evitarle el disgusto”. El otro ex, en cambio, admitió tener conocimiento de la presencia de Camila, con quien terminó hace un mes: “No creo que le vaya a ocasionar un trauma”, aseguró, y se alejó de la mano con su nueva compañera. Al cierre de esta edición, Camila había recuperado la calma: “Ya sobrevivo a lo que sea”, remató. (Informó A-Pin)
HACE CAMBIAR DE POSICIÓN A ESTATUA HUMANA
Esta mañana, Daniel Ramírez, de 15 años, hizo mover a una estatua humana que hasta ese momento permanecía inmóvil. “Estoy ayudando en una venta de libros y me mandaron de afán por unos afiches”, declaró el joven, quien explicó que estaba tratando de encontrar las bodegas donde los expositores de la Fiesta del Libro y la Cultura, que se desarrolla en el Jardín Botánico, guardan sus pertenencias: “No encontraba los tales ‘containers’ y la única persona que había cerquita era la estatua y me dio por preguntar en voz alta: ‘Ey ¿las bodegas?’, a ver si de pronto me decía algo”. Rubén Mora, un visitante que pasaba en ese momento, presenció cuando la estatua giró su cuerpo hacia la izquierda, levantó la mano derecha y señaló con el dedo índice el camino a las bodegas: “Primera vez que me toca ver cambiar de posición a una estatua humana, lo que no sabía era que antes el pelao’ le había preguntado algo”, afirmó. A-Pin intentó hablar con la estatua, un faraón egipcio, pero no fue posible porque ya tenía público a su alrededor; sin embargo, fue testigo de que continuó en esa última posición por un tiempo indefinido. (Informó A-Pin)
DESCUBRE SU TARJETA DÉBITO EN ALCANTARILLA
Esta mañana, una mujer descubrió que su tarjeta débito había caído en la alcantarilla que tenía a sus pies. El hecho ocurrió en la plazoleta central del Jardín Botánico, donde Lilia Flórez, funcionaria de la Fiesta del Libro y la Cultura, atendía la llamada de un agente literario “muy ofuscado”. Según relató Lilia, estaba sentada en el borde de una pileta, y cuando se inclinó para anotar algo vio que la tarjeta reposaba en el fondo de la alcantarilla sobre la que tenía apoyados los pies: “Apenas la vi pegué el grito. No sé a qué horas llego allá”, dijo, y explicó que había recibido la llamada cuando salía del cajero electrónico y olvidó que llevaba la tarjeta en la mano. Lina Palma, colega suya que presenció el suceso, cuenta que al sentir el grito se acercó y le sugirió a Lilia cómo resolver el percance: “Muy fácil, simplemente levante la reja y listo”. En ese instante, Mario Gil, periodista de un canal local que llegaba a buscar a Lilia, alzó la rejilla y extrajo el documento. “Lo gracioso fue que ella ni levantó los pies, y a él le tocó hacer fuerza doble”, aseguró otro testigo. (Informó: A-Pin)

